Cuando un pez dorado se pone panza arriba, flota en la superficie sin poder bajar o se queda tumbado en el fondo sin poder subir, se suele hablar de enfermedad de la vejiga natatoria. Estos signos solo indican que el pez no puede mantener con normalidad su flotabilidad o su postura; la causa real puede estar en la propia vejiga natatoria, pero también en los riñones, en una masa o en otros órganos.[1][4]
Qué hacer primero cuando un pez se pone panza arriba
Revisa primero la calidad del agua, la aireación y el filtro; anota cuándo empezó, si es continuo y si además hay rechazo de la comida, abdomen hinchado, asimetría entre los lados, sangrado o respiración agitada. Si varios peces presentan el problema a la vez, revisa sobre todo el ambiente.
Si el pez sigue sin poder mantener una postura normal, no puede comer o tiene además otras alteraciones evidentes, busca un veterinario cuanto antes. No pinches la vejiga natatoria ni el abdomen por tu cuenta, y no retrases la revisión probando una y otra vez remedios caseros como el ayuno, los chícharos o distintos aditivos para el agua.
Hay que distinguir los trastornos de flotabilidad de la pérdida de equilibrio neurológica

Con un trastorno de flotabilidad positiva, el pez sigue flotando en la superficie incluso al descansar; con uno de flotabilidad negativa, puede quedarse en el fondo. Nadar cabeza abajo, inclinado de lado o dar la vuelta también puede acompañar a cualquiera de los dos casos.[1]
Si el pez da vueltas, tiene espasmos o parece desorientado, también hay que considerar problemas neurológicos, intoxicación por la calidad del agua u otras enfermedades.[2][5] Puedes grabar un video para que el veterinario lo evalúe; no todo nado anormal es enfermedad de la vejiga natatoria.
La vejiga natatoria y los órganos que la rodean influyen en la postura
La vejiga natatoria ayuda al pez a mantener la flotabilidad regulando su contenido de gas. En los ciprínidos (incluido el pez dorado) la vejiga natatoria tiene dos cámaras; en algunas especies la vejiga natatoria está conectada directamente con el tubo digestivo y en otras no, así que su estructura varía según la especie.[2]
El líquido dentro de la vejiga natatoria, el exceso de gas, la inflamación, la ruptura o el desplazamiento afectan la flotabilidad. Aunque la vejiga natatoria no tenga una lesión propia, la presión de los riñones o de una masa cercana también puede cambiar su posición y el equilibrio del pez.[1][4]
Posibles causas y pruebas necesarias
| Posible causa | Cambios que puede haber | Cómo se evalúa |
|---|---|---|
| Infección o inflamación de la vejiga natatoria | Líquido dentro de la vejiga natatoria o lesiones del tejido; algunos casos con bacterias u hongos | Imagen como radiografía o ultrasonido; otras pruebas según el criterio del veterinario. |
| Lesión renal o masa | Órganos agrandados que presionan o desplazan la vejiga natatoria | Imagen como radiografía o ultrasonido; otras pruebas según el criterio del veterinario. |
| Exceso de gas o ruptura de la vejiga natatoria | Distribución del gas y contorno anormales | Imagen como la radiografía, junto con el estado del pez. |
| Gas o bloqueo intestinal | Gas o contenido anormal en el tubo digestivo | Imagen, y lo demás según el criterio del veterinario; no se puede deducir solo por el apetito. |
| Líquido en la cavidad abdominal y otras enfermedades internas | Abdomen hinchado, que puede coexistir con la postura anormal | Imagen y pruebas dirigidas a la causa de fondo. |
La lista se basa en la literatura clínica veterinaria.[1][4] La frecuencia de cada causa varía según la especie y la población de pacientes atendidos, así que no debe tomarse como un ranking de probabilidades para un acuario doméstico.
¿Los peces dorados de cuerpo redondo siempre tienden a ponerse panza arriba?
En la clínica, los problemas de flotabilidad se ven con más frecuencia en algunos peces dorados de fantasía.[1] Algunos autores plantean que podría estar relacionado con los cambios de forma corporal causados por la selección y la genética.[3] Sin embargo, en una revisión de casos clínicos veterinarios, el número de casos de peces dorados de cuerpo corto y de cuerpo largo fue casi igual, así que no se puede afirmar que todos los casos de pez panza arriba se deban a la variedad.[4]
El riesgo cuantificado de cada variedad aún requiere datos con controles adecuados. Un pez de cuerpo redondo con síntomas también debe revisarse, y en uno de cuerpo largo tampoco se pueden descartar enfermedades internas.
Qué tan fiables son las ideas sobre el alimento flotante, el estreñimiento y los chícharos
| Idea común | Interpretación más precisa |
|---|---|
| Comer alimento flotante siempre hace que traguen aire y se pongan panza arriba | No se puede afirmar sin más. Se han propuesto mecanismos relacionados con la dieta y el gas, pero no bastan para explicar todos los trastornos de flotabilidad.[3] |
| Ponerse panza arriba siempre es estreñimiento | El bloqueo o el gas intestinal pueden ser una opción a considerar, pero también puede haber problemas de la vejiga natatoria, los riñones y otros. |
| Dar chícharos es el tratamiento | Los datos clínicos describen que algunos cuidadores lo han intentado, pero eso no basta para afirmar que sea eficaz en general. |
| Cambiar a alimento que se hunde lo previene | No se puede afirmar sin más. La relación entre el tipo de alimento y los trastornos de flotabilidad es solo una hipótesis propuesta; no garantiza que cambiar de alimento lo prevenga ni sustituye la búsqueda de la causa.[3] |
Estas ideas deben volver a la causa real. Si un pez presenta el problema cada vez que come, anota el tipo de alimento, la cantidad y cuándo ocurre, para que el veterinario lo evalúe; la relación en el tiempo por sí sola no demuestra la causa.[1][3]
Pruebas de imagen y pronóstico
La radiografía puede mostrar la distribución del gas, el contorno y la posición de la vejiga natatoria, y el ultrasonido, entre otras técnicas, ayuda a evaluar líquido, masas y otros órganos.[1][4] Si hacen falta más pruebas lo decide el veterinario según cada caso; no todos los casos necesitan la misma serie de estudios.
Los casos con enfermedades internas graves pueden tener peores resultados. En una revisión de casos clínicos veterinarios, la mayoría de los peces ya habían sido sometidos a eutanasia en la consulta porque la enfermedad estaba avanzada, y también respondieron mal al tratamiento.[1][4] Pero estos datos de casos avanzados en consulta no deben tomarse como el pronóstico de todo pez que acaba de ponerse panza arriba. Que mejore o no depende de la causa, el daño y la evolución; una revisión veterinaria temprana da la oportunidad de identificar problemas que sí se pueden tratar.
Preguntas frecuentes
Si vuelve a la normalidad tras dejar de alimentarlo un tiempo, ¿eso demuestra que era estreñimiento?
No. Los cambios a corto plazo pueden deberse a muchos factores, y una sola mejoría no basta para confirmar la causa; si vuelve a pasar, anótalo y haz que lo revisen.
Si el pez todavía puede comer, ¿puedo seguir solo observándolo?
Un apetito normal no demuestra que no haya una enfermedad interna. Si el problema persiste, empeora o afecta la respiración, hay que ir al veterinario.
¿Puedo sacarle el aire de la vejiga natatoria por mi cuenta?
No. Primero hay que confirmar la estructura y la causa, y debe evaluarlo un veterinario; pincharla por tu cuenta puede dañar al pez.
Si se necesitan medicamentos, usa medicamentos veterinarios legalmente registrados y adecuados, siguiendo la etiqueta y las indicaciones del veterinario. Para preparar la consulta y el envío de muestras, consulta «¿Qué hacer si tu pez está enfermo?».
Lecturas recomendadas
- ¿Qué hacer si tu pez está enfermo? – Cómo interpretar los síntomas de los peces ornamentales y en qué orden actuar
- Intoxicación por amoníaco y nitrito – Peces que boquean en la superficie y cómo interpretar los kits de análisis del agua
- Causas de la hidropesía y las escamas erizadas en peces – Cómo evaluar un abdomen hinchado y el aspecto de piña
Referencias
- Wildgoose WH. Internal diseases of ornamental fish a clinical approach. Bulletin of the European Association of Fish Pathologists 26, 46–47, 2006 (workshop summary).
- Petty BD, Francis-Floyd R, Yanong RPE. Management of Aquarium Fish. Merck Veterinary Manual, revisado en 2022.
- Mayer J, Donnelly TM eds. Swim bladder disease/buoyancy disorders. Clinical Veterinary Advisor: Birds and Exotic Pets. W.B. Saunders, 2013, pp. 36–37. doi:10.1016/B978-1-4160-3969-3.00025-1.
- Wildgoose WH. Buoyancy disorders of ornamental fish: a review of cases seen in veterinary practice. Fish Veterinary Journal 9, 21–37, 2007.
- Francis-Floyd R, Yanong RPE, Petty BD. Environmental Diseases of Aquatic Animals in Aquatic Systems. Merck Veterinary Manual, revisado en 2023.

