Cuando un pez tiene las aletas deshechas, las branquias dañadas o lesiones con aspecto de algodón en la boca, la columnariosis es una posibilidad importante que hay que considerar. Es una enfermedad bacteriana, puede verse parecida al moho acuático y también puede haber infección mixta; el “algodón blanco en la boca” por sí solo no basta para decidir cómo tratarlo.[1][4]
Cuándo hay que acudir cuanto antes al veterinario
Si las lesiones en las branquias se acompañan de respiración acelerada, si las lesiones crecen claramente en uno o dos días, si hay varios peces afectados a la vez o si empiezan a morir peces, contacta cuanto antes a un veterinario de peces ornamentales. La columnariosis puede empeorar rápido; no esperes a que todo el cuerpo tenga lesiones evidentes para actuar.[1][2]
Revisa al mismo tiempo la temperatura del agua, el amoníaco, el nitrito y la aireación, y anota las capturas con red, los transportes, los peces nuevos o los medicamentos recientes. Mejorar el entorno ayuda a reducir el estrés, pero si el pez ya está infectado, sigue siendo necesario aclarar el patógeno y el plan de tratamiento.
Qué síntomas aparecen en la columnariosis

Las lesiones aparecen sobre todo en la piel, las aletas, las branquias y la boca. Al principio puede haber solo una pérdida de color localizada, y después aparecen tejido deshecho, necrosis y hemorragias. Las lesiones blanco grisáceas en el dorso o cerca de la aleta dorsal a veces forman una mancha en forma de silla de montar; en la boca también puede haber depósitos mucosos de color pardo amarillento.[1][6]
Las branquias pueden tener zonas de necrosis de color blanco, amarillo o pardo, y en los casos graves el tejido queda destruido. Los peces jóvenes pueden sufrir una enfermedad branquial aguda; la evolución varía mucho según la especie y la cepa, y no hay un aspecto fijo que aparezca en el mismo orden en todos los casos.[1][6]
El patógeno se reclasificó en cuatro especies
La literatura anterior solía agrupar a la bacteria de la columnariosis bajo el nombre de Flavobacterium columnare. Un estudio taxonómico de 2022 dividió este grupo en F. columnare, F. covae, F. davisii y F. oreochromis, y las cuatro están relacionadas con la columnariosis.[3]
Por eso, F. columnare en la literatura más antigua puede referirse al grupo en sentido amplio. Esta actualización ayuda a interpretar los estudios, pero el dueño no necesita adivinar la especie bacteriana por el aspecto; la especie de pez, la cepa y el entorno influyen en el cuadro.
Cómo distinguir la columnariosis del moho acuático
| Aspecto | Columnariosis | Saprolegniasis |
|---|---|---|
| Patógeno principal | Bacterias relacionadas con Flavobacterium | Oomicetos como Saprolegnia |
| Aspecto habitual | Lesiones de blanco grisáceo a pardo amarillento, manchas en forma de silla de montar, boca deshecha o capa bacteriana mucosa | Filamentos blanco grisáceos con aspecto de algodón |
| Pistas al microscopio | Bacilos largos y delgados que pueden apilarse en columnas o en forma de pajar | Hifas gruesas, normalmente sin tabiques |
| Limitación importante | El microscopio permite un diagnóstico presuntivo; aun así pueden hacer falta cultivo o pruebas moleculares | El aspecto no descarta otros objetos adheridos ni una infección mixta |
Tabla elaborada a partir de manuales sobre columnariosis y enfermedades parasitarias.[1][2][4] Un mismo pez puede tener primero una herida bacteriana y luego ser colonizado por moho acuático; distinguir el color del algodón no basta para descartar ninguna de las dos.
Las altas temperaturas y la mala calidad del agua son desencadenantes, no un diagnóstico por sí solos
Las temperaturas altas, el oxígeno disuelto bajo, el amoníaco o el nitrito altos, la alta densidad y las heridas por manipulación son factores de estrés frecuentes en la literatura sobre columnariosis.[6] Algunas cepas se multiplican con más facilidad en agua cálida, pero la temperatura óptima de un cultivo de laboratorio no puede tomarse como un umbral fijo de aparición de la enfermedad en peces ornamentales.[1] El Merck Veterinary Manual también señala que todavía no se conocen del todo las condiciones del agua que hacen que los peces susceptibles se infecten con más facilidad con cepas muy virulentas.[2]
En casa puedes controlar la alimentación y los restos de comida, mantener una filtración y una aireación suficientes, reducir el hacinamiento y evitar capturas innecesarias. La mucosidad y la piel del pez son barreras importantes, y una manipulación brusca aumenta el riesgo de dañarlas.
Si estabas pensando en ajustar la temperatura del agua por otra enfermedad, háblalo primero con el veterinario y procura mantener la temperatura estable; la columnariosis suele aparecer en agua cálida, y no se puede aplicar el mismo tratamiento a todas las lesiones con aspecto de algodón.[1][6]
Por qué hacen falta cultivos y medicamentos indicados por un profesional
Un frotis húmedo de piel, aletas o branquias puede dar pistas presuntivas de columnariosis; para confirmarla pueden hacer falta condiciones de cultivo adecuadas y métodos como la PCR.[1][2] Si se necesita un tratamiento antibacteriano, lo decide el veterinario a partir del cuadro clínico, el cultivo y el antibiograma, no probando un medicamento tras otro.[5]
Las dosis insuficientes de antibióticos, los tratamientos demasiado cortos o los cambios frecuentes de medicamento pueden aumentar la resistencia y dificultar el diagnóstico. Si la situación es urgente, debe evaluarla de inmediato un veterinario; no esperes por tu cuenta a que terminen todas las pruebas, y tampoco elijas un medicamento por tu cuenta.[5]
Preguntas frecuentes
¿La aleta caudal podrida siempre es columnariosis?
No. Las aletas dañadas pueden tener muchas causas, como otras infecciones bacterianas, heridas y mala calidad del agua; hace falta la historia clínica y una revisión que lo respalden.
Si mejoro la calidad del agua, ¿seguro que se cura?
Mejorar la calidad del agua es una medida de apoyo necesaria, pero la infección y el daño del tejido que ya se produjeron pueden requerir atención profesional.
Si hace falta medicar, usa medicamentos veterinarios legalmente registrados y adecuados, siguiendo la etiqueta y las indicaciones del veterinario.
Lecturas recomendadas
- ¿Qué hacer si tu pez está enfermo? – Cómo interpretar los síntomas de los peces ornamentales y en qué orden actuar
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Referencias
- Declercq AM et al. Columnaris disease in fish a review with emphasis on bacterium-host interactions. Veterinary Research 44, 27, 2013. doi:10.1186/1297-9716-44-27.
- Petty BD, Francis-Floyd R, Yanong RPE. Bacterial Diseases of Fish. Merck Veterinary Manual, actualizado en 2022.
- LaFrentz BR et al. The fish pathogen Flavobacterium columnare represents four distinct species. Systematic and Applied Microbiology 45, 126293, 2022. doi:10.1016/j.syapm.2021.126293.
- Petty BD, Francis-Floyd R, Yanong RPE. Parasitic Diseases of Fish. Merck Veterinary Manual, actualizado en 2022.
- Yanong RPE. Use of Antibiotics in Ornamental Fish Aquaculture. UF/IFAS, FA084, 2003 (actualizado en 2025).
- Durborow RM, Thune RL, Hawke JP, Camus AC. Columnaris Disease A Bacterial Infection Caused by Flavobacterium columnare. SRAC Publication 479, 1998.

